domingo, 29 de marzo de 2015

La historia dentro de la canción

La música es una gran musa. Ha sido alabada durante siglos por diversos artistas. No soy inmune a sus encantos. Escribir relatos inspirados en canciones es una de mis actividades favoritas.

De tanto escribir historias basándome en las canciones que me gustan, he descubierto un patrón que suelo seguir, una especie de “método de escritura”. Ya que van a leer muchas de estas historias en este lugar, les cuento cómo, más o menos, nacen estos relatos.

Algunas veces es sólo por la melodía, otras, es por lo impactante del video, pero siempre tiene que ver con la letra.
Son las voces de los intérpretes y los sentimientos que vuelcan al contar la historia… es esa técnica tan exacta que tienen los directores y productores del video para mostrar lo que representa para ellos esa canción... pero sobre todo, es la letra lo que impacta en mi mente y me hace tejer mis propias historias.
Las letras de las canciones pueden ser interpretadas de millones de maneras distintas. Hay tantos significados como personas que la escuchan. De hecho, el mensaje puede ser distinto para la misma persona dependiendo de su estado de ánimo de ese momento o de las experiencias que le haya tocado afrontar recientemente.
Cuando descubro una canción nueva, porque la oí en la radio, me la hizo escuchar un amigo o porque aparece entre alguna lista de YouTube, lo primero que me impacta es la melodía, porque no soy muy buena en inglés y no saco las letras con facilidad, pero una vez que la tengo y me resulta intensa, no puedo dejar de escuchar la canción una y mil veces.
El video ayuda, más que nada si se presenta en una forma abstracta o con imágenes sueltas que resaltan cada sentimiento y refuerzan las ideas.
Cada párrafo, cada frase me va dando una clave. Como un acertijo o un juego de adivinanzas, la canción me va tirando conceptos, sentimientos y detonadores que en mi mente se acoplan de forma casi perfecta hasta que surge una idea totalmente nueva y a la vez, ligada fraternalmente a la canción que le dio origen.
Al escribir el relato, trato mostrar lo que significa la letra para mí y en lo posible, intento devolver los sentimientos que la voz del cantante me permitió sentir.
Después viene la parte difícil, que es poner en palabras coherentes todos esos conceptos, sentimientos y detonadores. Dotarlos de un argumento, armar una trama… (sería más fácil si escribiera poesía, pero puesto que una canción es poesía con melodía ¿dónde estría el reto?).
En esta etapa del proceso poco importa el contenido del video (en caso de tenerlo) porque la idea ya está clara. Pero, siendo sincera, es más fácil escribir un relato de una canción que no tenga video, porque eso significa que no hay una historia previa, que todavía nadie ha contado su versión.
En caso de tener un video, es fácil cuando solo lo acompaña una representación abstracta, una coreografía, un conjunto de imágenes.
Puede ser un poco más difícil si la idea en mi cabeza difiere totalmente de la historia que se cuenta y queda algo tan opuesto que no parece que son la misma canción.
Por ejemplo, tengo un relato basado en la letra de “One more night”, de Marron 5, en el video oficial se puede ver a un matrimonio joven con un bebé y a él como boxeador. Mi versión habla de un conflictivo y violento romance entre una Cazadora y un Vampiro. Algún día se las mostraré. La clave, es no hacer comparaciones.
El problema insalvable que me representan otros videos, es cuando cuentan exactamente la historia que imaginé al escuchar la canción. Eso que sentí, todo lo que imaginé, está representado en el video oficial. Tal vez no de forma exacta, obviamente (sería perturbador que otra persona imaginara exactamente las mismas cosas que yo), pero sí de una forma muy similar, con los mismos conceptos, sentimientos y detonadores que hubiera usado yo.
Un ejemplo de eso es “Give me love” de Ed Sheeran. Es tan palpable la desesperación y el deseo de recibir amor en la voz del cantante, y la interpretación de esos sentimientos en el solitario ángel que se ve en el video, que me es imposible apartarme de ese concepto. Aunque tengo muchas ganas de escribir sobre esa canción, porque es una de mis preferidas, no voy a hacerlo mientras no tenga otra idea para esa historia que la de un Cupido solitario.

¿Lo vieron? ¿Entienden a lo que me refiero con una historia perfectamente contada con imágenes? ¿Pudieron ver la soledad y la desesperación del ángel? Algún día, seré tan buena con mi prosa como para expresar por escrito lo que transmiten las imágenes, pero por ahora… me contento con verlo y escucharlo una y otra vez.
Mientras, seguiré escribiendo sobre otras hermosas canciones.

¿Alguien tiene alguna sugerencia? ¿Quién quiere un relato basado en su canción? Tiren ideas, propongan canciones y pondré en práctica este método de escritura para quien guste leerme.

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