domingo, 5 de abril de 2015

Un pastel de nubes

Un amor de infancia, prohibido y secreto. Una promesa dolorosa que hay que cumplir. ¿Cómo se puede seguir viviendo con el corazón roto?


Este relato nació de un desafío en Addictive Lily. La idea era que una compañera me diera una lista de seis cosas que yo debía usar en un relato. Menuda sorpresa cuando me dio una lista "psicológicamente ordenada":
1. El primer beso.
2. Un pastel de nubes.
3. Una llamada perdida.
4. Un recuerdo secreto.
5. Una promesa dolorosa.
6. Llanto silencioso al amanecer.

No me sentía muy inspirada, de hecho, estaba un poco ida, casi al punto de llegar a encontrarme al final de esa lista. Por suerte, un amigo me dio una mano, me ayudó a armar la historia y al final, quedó algo tierno y con mucho sentimiento. Como fue el cumpleaños de mi amigo, subo el relato en su honor.

El video que elegí, tiene una temática que acompaña muy bien a mi relato. Hace poco la descubrí y me pareció muy tierna y adecuada para la ocasión.

Sé que el relato no está perfecto, de hecho, tiene algunos errores de redacción que todavía no supe identificar o corregir. Si algún alma caritativa quiere iluminarme al respecto, le estaré eternamente agradecida. Ya saben: yo escribo, ustedes leen, luego comentan y y así voy aprendiendo.

Un pastel de nubes

Estaba tirada sobre la hierba fresca, con mis manos detrás de la nuca y los pies cruzados.
Mi mirada se perdía en el azul del cielo, mientras las lágrimas se deslizaban silenciosas por mis mejillas.
No quería que ella se marchara, pero había hecho un juramento y, aunque fuera una promesa dolorosa, cumpliría con mi palabra. Debía dejarla ir.
Desde pequeñas fuimos algo más que amigas. No teníamos del tipo de amistad igual a la de dos hermanas. Era algo más profundo, difícil de explicar. No tenía un rótulo, ni se encasillaba en una relación en particular. Nos queríamos. Era suficiente. Lo era todo.
Ella me dio mi primer beso.
Fue una tarde igual a esa, fresca pero soleada, sentadas sobre la hierba en esa misma pradera. Mirábamos el cielo buscando formas graciosas en las nubes. Ella me señaló un pastel de nubes, yo encontré una con forma de ratón.
Queríamos que la nube del ratón flotase a comerse el pastel y soplamos al cielo como locas, hasta que nos hiperventilamos y caímos mareadas, ebrias de alegría. Reímos tanto, nos carcajeamos hasta que nos quedó doliendo la cara y la barriga. Secó mis lágrimas con los pulgares; estábamos tan cerca una de la otra... nuestros labios se juntaron...
Fue absolutamente hermoso.
A ese recuerdo secreto, se fueron sumando otros momentos íntimos y especiales; pero habíamos acordado que nunca se lo diríamos a nadie y que cuando alguna se enamorara de un chico, la otra debería dejarla ir.
No sé de cuál de las dos había sido esa idea, ni por qué me había prestado a hacer esa promesa, pero estaba tan arrepentida.
Caía el atardecer, y ya se estaba poniendo frío. Sabía que debía dormir pronto para poder levantarme a la mañana siguiente antes de que despuntara el alba.
Me dirigí lentamente a mi casa, pradera arriba. Agradecí estar sola en la vieja cabaña de fin de semana.
No cené ni me duché, sólo me encerré en mi habitación. Exhausta, caí sumergida en un sueño doloroso, lleno de bellos recuerdos y oscuros temores.
¿Qué iba a ser de mi futuro? ¿Me quedaría sola para siempre? Sabía que jamás llegaría a amar a ningún hombre, y que tal vez no podría sentir lo mismo por nadie más en toda mi vida.
Un sonido insistente me despertó de mis perturbadas ensoñaciones. Era la alarma de mi teléfono, pero la ignoré. 
No quería levantarme. No podía afrontar ese día, ni pensar en lo que iba a suceder.
Mi teléfono volvió a sonar. Era un mensaje de texto y también lo ignoré. Siguieron llegando cada dos o tres minutos, más o menos.
Después, empezó a sonar con nuestra canción. Ese era su tono de llamada. No podía soportarlo. En realidad, sí quería hablar con ella y decirle todas esas cosas que tenía atrapadas en mi pecho... pero no podía... 
Lo había prometido y si no cumplía con mi palabra, le arruinaría la vida.
Tomé el móvil sólo para leer los mensajes. En estos me decía que estaba preocupada porque se hacía tarde e iba a perder el avión hacia la costa, a la ciudad natal de su prometido: el lugar donde se celebraría la boda.
Volvió a sonar y sólo lo sostuve en mi mano hasta que la pantalla mostró la llamada perdida.
Todos esos sentimientos… tanto dolor, rabia, frustración, amor, todo explotó en mi interior y aventé mi teléfono contra la pared, destrozándolo en varios pedazos
Ya no se oirían más alarmas, ni textos, ni llamadas.
Lo único que se escucharía, sería el susurrar de mi respiración entrecortada y mi llanto silencioso al amanecer.
Editado en 06/04/2015, gracias a las correcciones de Merlu.


4 comentarios:

  1. Gore, me gustó mucho porque es algo cortito pero al mismo tiempo tiempo describe mucho. Lo revisé como revisaría un capítulo de traducción, y le hice algunos arreglos con el fin de que se remarque más lo que pienso has querido expresar. Te lo podría enviar para que le des una mirada, son solo detallitos, pero tal vez te sirvan.

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    1. ¡Me encanta la idea! Gracias por pasar a comentar y por preocuparte. Mi correo es gorelia@live.com.ar (creo que debería poner un gadget con esa dirección en algún lado)

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  2. por cierto, una verdulería es bastante rentable por estos días, así que no lo descartaría del todo jaja.

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    1. Sería rentable, pero patético, cambiar las letras por las verduras. Pero si no se me da la escritura... qué se le va a hacer ¡a la ensalada!

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