jueves, 7 de mayo de 2015

Esclava


Vida después de la muerte. Amor después de la resurrección. Dolor más allá de lo soportable...


Usted se ha conectado con el blog de Gorelia Bernad. En este momento no estoy posteando porque ¡ESTOY EN EL WORKSHOP DICTADO POR DAN WELLS EN BUENOS AIRES!!!! Woooohhhuuuuu... (después les cuento todo).


Les dejo este relato ya programado. Disfruten de esta historia oscura, con doloroso romance zombies.

Inspirada en la canción "Miss Nothing" de The Pretty Reckless, para el juego "Cuenta la canción" en el blog de Addictie Lily y dedicada a mi amiga Nekalice (Gee Stark), del blog Kerocherito.




ESCLAVA

Hoy voy por las calles arrastrando mis pies. Destrozada, por dentro y por fuera, vestida con andrajos, solo la sombra de lo que alguna vez fui. 
Lo tenía todo, buena vida, lujos, vicios..., estaba sola, vacía y perdida. 
Hasta que llegaste a mi vida y pude por fin tener la esperanza de de matar mi soledad. 
Me aferré a ti como a un salvavidas, me agarré con uñas y dientes para no dejarte escapar y de todas formas, tu vida se me escurrió entre los dedos.
El apocalipsis llegó, su maldición te cayó encima. 
El día en que te enterramos fue el más doloroso de mi vida y eso es realmente decir demasiado, porque he tenido muchos días profundamente dolorosos. 
Tu vida se evaporó como la de cientos de millones, y al igual que con esas personas, tu cuerpo volvió. 
Se reencontró con el mio: frío, violento, brutal. Pero no podía dejarte, estaba perdida sin tu mano sobre la mía. 
Me entregué en cuerpo y alma..., lo tomaste todo. 
Recuperé tus besos, pero ya no eran cariñosos. Volví a sentir tus manos, que ya no eran gentiles ni cálidas. Otra vez estuvo tu cuerpo sobre el mío pero no había amor, solo sexo violento. 
Me volví tu esclava. Cumplía cada uno de tus deseos, siempre leal, procurando no defraudarte. 
No me importaba lo que había hecho con mi vida. Había sido tan dolorosamente insoportable perderte una vez, que no podía tolerar la idea de volver a hacerlo. 
Así que cada amanecer, te sigo hasta el cementerio y cuando tu cuerpo se arrastra debajo de la tierra para ocultarse del sol, me duermo contra la fría lápida de piedra, esperándote. 
Soñando pesadillas de muerte en un mar de alcohol, bañada en licor y mugre, usada y desechada por cualquiera que me busque. 
De todos modos estoy vacía. Hoy lo sé y lo entiendo. 
Ya lo he perdido todo..., hasta la vida. 
Está allí, la tumba con mi nombre. La ha puesto el cuidador esta mañana. 
Me doy cuenta lo perdida que estoy, ya ni sé el tipo de ser en que me he convertido. No hay salvación para mí.
Tomo la botella de licor y la vacío sobre mi cabeza, dejando que el líquido corra por mi piel cetrina hasta mis pies. Acerco un fósforo a mi ropa y me dejo arder. 
No hay dolor físico, no hay reacción a mi cabeza en llamas. Solo espero poder quemar también tus recuerdos, quemar todo lo que siento, reducir a cenizas mi pasado. 
Deshacer el tiempo.

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