miércoles, 25 de noviembre de 2015

Reseña: El fin de los sueños, de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

Reseñas para futuros escritores, porque para aprender a escribir hay que leer, leer, leer y leer. "Lee sobre todo a los grandes, para imitar sus patrones y talento. Lee un poquito a los malos, para reconocer sus errores y aprender de ellos. Lee ficción, lee ensayo, lee sobre el acto de escribir."

Título: El fin de los sueños


Autores: Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina


Editorial: Plataforma Neo


368 páginas

Sinopsis:
“Dormir ha pasado a la historia en Ciudad Resurrección. Gracias a un sofisticado proceso que se creó durante la guerra, ya nadie malgasta ocho horas diarias en el descanso. Pero el cerebro humano sigue necesitando soñar. Por eso, una red controlada por el Gobierno elabora sueños artificiales, según las necesidades del inconsciente de cada individuo, con el fin de poner a punto la mente en pocos minutos.
Una misteriosa joven aparece en los sueños de dos chicos muy diferentes: Ismael es el hijo de un artesano onírico clandestino de los suburbios; Anna es una privilegiada que vive en las alturas de la ciudad, hija de una importante burócrata. La joven les suplica que la salven, que la liberen de la oscuridad. Anna e Ismael se sienten inmediatamente atraídos por ella, y pronto descubren que no han sido los únicos que han recibido esas enigmáticas visitas. Pero ¿existe esa chica en el mundo real?
Solo hay una manera de averiguarlo: adentrarse en el mundo onírico, donde no sirven las leyes de la lógica y la imaginación es la única vía para sobrevivir.”


Hola soñadores.
Hoy les traigo reseña con idea delirante incluida.

Este libro es de una autora que aprecio mucho, escrito a cuatro manos junto con su pareja, que también es autor. El resultado de esta unión es extraordinario. Podría resumir mi impresión con tres palabras: desborde de imaginación.

El libro estaba en mi lista de “interesante”. No sé por qué. La sinopsis no me llamaba la atención, no mostraba de qué iba la historia y sentí que era poco original. ¡Qué equivocada estaba! Hasta que un día me lo encontré en la sección de “novelas generales” de una librería y pensé “¿qué carajo hace esto acá?”. Con razón nunca lo había visto antes, debió estar en ciencia ficción o en fantasía (¡tiene un dragón en la portada!). 
Bueno, además de eso, en ese encuentro fortuito descubrí dos cosas: primero, que lo que hay en la portada, a los costados de la torre con el dragón, son mariposas. No lo había notado al ver la imagen en el monitor (aunque la haya visto muchísimas veces). Segundo: que me moría de ganas de leerlo, a pesar de que estaba salaaaado.

En fin. Ahora es uno de mis libros favoritos del año y se los recomiendo con toda confianza.

Como sabrán, no reseño todo lo que leoni tampoco publico todo lo que reseño.
Para leer mis reseñas que no están en el blog, van a tener que hojear la Revista Huellas de Tinta, y en el número de noviembre, van a encontrar la versión corta de esta reseña.

Acá, la finalidad de estas reseñas es conseguir herramientas que me ayuden a aprender a escribir, así que además de mi impresión del libro, voy a contarles lo que me dejó esta historia como enseñanza.

Me encantaría darles un resumen, pero contar mucho más de lo que dice la sinopsis, sería tirar spoilers y la magia de esta historia es que es “impredecible”. Esa sinopsis es apenas un vistazo a los primeros capítulos de la novela, lo realmente interesante empieza después; aunque eso no quita encontrar ya en el primer capítulo un bebé sin cabeza que repta sobre su sangre y pedazos de masa encefálica. ¡Oh, sí! Van a encontrar de todo, simplemente porque se trata del mundo onírico, donde nacen los sueños y las pesadillas. Allí todo puede ser.

El género

He leído por ahí que “los expertos” encasillan la novela en distintos géneros que aun no comprendo, así que, hablando en un lenguaje más básico, yo puedo observar dos amplias ramas de la literatura de ficción.
Una parte de la historia puede encasillarse en el género de la ciencia ficción, por su entorno distópico. Se desarrolla en un futuro donde lo que quedó del mundo trata de recuperarse de las terribles secuelas que dejó la tercera guerra mundial: el envenenamiento de la tierra, el aire, el agua y las personas; la marcada diferencia entre clases sociales; el control omnipresente del Gobierno en cada acto civil, incluso en sus sueños; y la tecnología, cuyo impulso fue determinante en la guerra, avanzó tanto que llegó a su propia cumbre: la revolución onírica.
La otra parte de la historia, puede encerrarse dentro del género fantástico, por su alto contenido de fantasía oscura. Transcurre dentro de los sueños de los protagonistas y ahí suceden las cosas más extrañas. ¿Querés un dragón de dos cabezas que fuma puros y es aficionado a las novelas detectivescas? Hecho. ¿Querés ir a la isla de las personas que sueñan que mueren ahorcadas? ¿No? Igual te la van a mostrar, y a muchas otras más.

Voz de narración y personajes

La novela está contada en tercera persona, tiempo pasado, con un narrador omnisciente ilimitado que relata la historia desde el punto de vista de una amplia variedad de personajes.
La voz narradora se concentra en uno u otro dependiendo de los vaivenes de la trama, esto nos permite conocer en profundidad todos sus matices.

Los personajes están bien definidos, con vidas muy diferentes y mucho para aportar a la historia. Quizá podríamos decir que son seis chicos los protagonistas: el artesano, la muñeca, el duendecillo, el inocuo, el paranoico, el mutante y la soñadora. Simples etiquetas planas con las que se califica al principio a los miembros del grupo, pero al final, se convertirán en personas mucho más complejas, en alguien que nunca imaginaron ser. Para mejor o para peor.

Cada tanto aparece un “interludio” que los autores aprovechan para concentrarse en algún personaje en particular, sea o no alguno de estos chicos. Estos interludios cuentan su historia, sus motivaciones y sentimientos más profundos. Los ubican como protagonistas fugaces, les dan sus quince minutos de fama y luego la historia vuelve a su cauce omnisciente ilimitado.
Párrafo aparte merece el villano. Es… es sublime, imposible de describir, así que lo dejaré presentarse por sí mismo:

“—¿Quién crees que soy? —bramó aquel engendro inconcebible—. ¡Soy la pesadilla! —anunciaron las múltiples bocas que se abrían como furiosos tajos en la superficie de su cuerpo amorfo—. ¡Soy todos vuestros malos sueños! ¡Soy el miedo hecho carne! ¡Y he nacido para destruirlos!”

Nota: Este sujeto es el culpable de que se me revuelva el estómago en más de una ocación. Resulta que estaba yo comiendo un yogurt mientras leía determinada escena, y me dio tanto asco, que ya no podía leer y comer a la vez. Pero tenía hambre, así que dejé el libro y me fui a comer a otro lado. Fue inútil, las imágenes seguían demasiado frescas en mi mente, me atormentaban, así que… me tragué el yogurt con asco y todo, y seguí leyendo. El monstruo me había atrapado, no iba a dejarme ir para poder comer tranquila.

La trama

La trama tiene mucha acción, terror y también un romance inesperado. Toda la historia se desarrolla de forma totalmente impredecible y la vuelve una lectura adictiva, imposible de dejar y muy rápida de leer. Te arrastra a ese mundo fantástico donde todo puede ser.

Hay dos líneas argumentales por las que corre la historia, una es en el mundo real, donde la lucha se libra entre los que no están soñando, donde caen los cuerpos de las víctimas del monstruo.
La otra línea es la que se desarrolla íntegramente en el mundo de los sueños, donde la batalla no usa balas, pero sí grandes dosis de imaginación y ejércitos imposibles.

Lo que más me alucinó de esta novela, es la forma en que se van desarrollando los acontecimientos. Es totalmente impredecible a un nivel exagerado. ¡Pues, claro, es un mundo de sueños y pesadillas, todo puede pasar! La lógica allí no tiene nada que ver.
Me dio la impresión de que iban armando la historia con un dado de rol: lo que sale, sale. 
Ojo, no me malinterpreten. No pretendo decir que la construcción de esta obra genial dependa solo de una cuestión azarosa, para nada. Dice en la página de autor de José Antonio Cotrina, que estos fantásticos giros argumentales son una de las características que marcan sus obras. Ya quiero ponerme a leer algo más de este hombre, a ver qué encuentro.

Lo que me queda de esta historia

Como les decía, me daba la impresión de que la historia seguía los designios de un dado de rol, mastereado por un genio que hacía que todo cierre al final.

A ver, por ejemplo: los protagonistas se enfrentaban a una determinada situación y yo pensaba que en sus opciones estaban el camino A y el camino B, pues de repente tomaban el camino H y ya después van aclarando lo que haya que aclarar o agregando "interludios".

Como yo no tengo el talento de Campbell o Cotrina, no me queda otra que usar un dado, pues estoy convencida de que la única forma que tengo de conseguir ese desborde de imaginación y esa trama impredecible, es “jugando mi historia”.

Y acá viene la parte del “proyecto delirante”.

Quiero escribir una historia usando un dado de rol. Quiero “jugar mi historia” y me estuve asesorando al respecto con mi buen amigo Uriel.
Me explicó cómo determinar opciones dependiendo del carácter de los personajes o de una simple lista de opciones.
Pero me preocupó que sin un hilo argumental definido, la historia se fuera por las ramas y no llegara a nada en concreto.
Entonces me acordé de la “Morfología del cuento” de Propp y sus 31 “funciones” o acciones que él identificó en los cuentos populares como un patrón que se repetía y que se podía seguir también como guía (tengo apuntes sobre eso).

Entonces pensé, "¿qué tal si divido mi historia en trece partes (o treinta y una si me entusiasmo) y en cada una de ellas, escribo una lista de locas opciones y lanzo el dado? ¿Sería posible armar una historia así? ¿Me saldría una obra tan loca y fantástica como “El fin de los sueños” o sería un rotundo fracaso?"

Así que he decidido ponerme a leer un poco más sobre “El juego de Propp” y luego empezar a experimentar a ver si esta idea delirante puede convertirse en un proyecto real.

Sobre los autores:

José Antonio Cotrina: es español y comenzó a publicar relatos a principios de los noventa. Publicó su primero novela “Las fuentes perdidas” en el año 2003. Desde entonces ha orientado su carrera hacia la literatura juvenil, con obras como “La casa de la Colina Negra”, la trilogía “El ciclo de la Luna Roja” y “La canción secreta del mundo”. Tiene varios premios en su haber. Su web de autor se llama "Mundos entre líneas"

Gabriella Campbell: nació en Londres pero vivió siempre en España. Escribe sobre literatura y el mundo de la edición para el blog de Lecturalia, el de Lektu o el propio, llamado Gabriella Literaria.
Asesora a otros escritores mediante correcciones, informes y edición. Este fue su primer libro publicado, pero además ha sacado una antología de relatos de fantasía oscura titulada “Lectores Aéreos”.

Si alguien leyó este libro POR FAVOR comenten, que estoy desesperada por poder charlarlo con alguien.


Si no lo has leído, agrégalo a tu lista de pendientes.


Si tienes un sistema para “jugar la historia” INVÍTAME. 


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