domingo, 29 de enero de 2017

Hipótesis fantástica, por partida doble

Para aprender a escribir hay que leer, leer, leer y leer. "Lee sobre todo a los grandes, para imitar sus patrones y talento. Lee un poquito a los malos, para reconocer sus errores y aprender de ellos. Lee ficción, lee ensayo, lee sobre el acto de escribir."


Hoy voy a hacer algo distinto.
No creo que caiga en la categoría de "reseña" normal o de las que hago en este blog, pero casi.
Tampoco es comparación entre dos historias totalmente distintas, pero casi.
Lo que quiero compartir contigo es algo que descubrí leyendo dos libros distintos, sin una temática en común, pero que despertaron infinitas posibilidades en mi cabeza.

Empecé a leer Lavinia, de Ursula K. Le Guin en diciembre y lo pospuse para leer Susurros de A. G. Howard que me regalaron para navidad. Ahora, antes de continuar con la saga de la Sra. Howard, decidí terminar con la historia de la Sra. Le Guin, que es autoconclusivo. Ahí me di cuenta de que había algo común en el argumento de ambas historias, algo que yo ya había estudiado hace un tiempo. Me puse a revolver viejos apuntes y di con la respuesta.

La hipótesis fantástica

Ambas historias se basan en lo que en narrativa se llama "hipótesis fantástica" y es algo tan sencillo como continuar una historia preguntándose "¿qué hubiera pasado si...?"
Esta fórmula fascinante la encontré aplicada a dos obras clásicas: un poema épico y un cuento para niños. No son retellings ni fan fics, sino más bien homenajes.
La saga Susurros toma las historias de Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, y el poema La caza del Snark de Lewis Carroll y les da una continuación en la actualidad.
Lavinia está basada en los seis últimos libros del poema épico de la Eneida de Virgilio, tomado desde un punto de vista distinto y ampliando la historia más allá del final del poema.

Muchos devotos seguidores de Le Guin van a querer asesinarme por hacer esta entrada. Me van a correr con asas y antorchas gritando "sacrilegio, sacrilegio" por decir que su historia es similar a la una autora novel que escribe sobre hadas. No es mi intención ofender. Sólo comparto con ustedes el análisis de estos dos libros que casualmente he leído a la vez y lo que aprendí de ellos.

Mini reseñas de cada libro:


Lavinia de Ursula K. Le Guin

Editorial Planeta, edición Booket

316 páginas

Año 2008

 

Sinopsis: "Lavinia crece conociendo únicamente la paz y la libertad hasta la llegada de sus pretendientes. Su madre exige que contraiga matrimonio con el apuesto y ambicioso Turno. Pero los augurios y las profecías de los manantiales sagrados afirman que deberá casarse con un extranjero, que provocará una guerra y que su marido no vivirá demasiado tiempo. Al ver cómo una flota de barcos troyanos remonta el Tíber la joven decide tomar las riendas de su propio destino".

Lavinia en una joven vergonzosa y sumisa, respetuosa de sus padres y temerosa de la religión. El poema de Vigilo apenas si la menciona y sin embargo es este personaje el que desencadena la batalla final del famoso poema, en la que el extranjero Eneas de Troya mata a Turno.

La primer parte del libro relata la infancia de Lavinia y su adolescencia, cuando está en condiciones de casarse y le sobran pretendientes, llegan los Troyanos reclamando tierras y sin poder evitarlo estalla una guerra en la que el vencedor se la llevará como premio.
Fin del poema de Virgilio.
La otra mitad del libro, es lo que la autora imaginó que pudo haber sucedido después. La mayoría de las corrientes que estudian a ese poeta épico afirman que Virgilio murió antes de terminar de escribir la Eneida, que ese no era el final que deseaba para sus personajes. 
Como Ursula K. Le Guin es, además de una admiradora del poeta, una gran escritora de fantasía autora de Historias de Terramar y otras obras, le imprimió un toque sobrenatural y fue el propio fantasma de Virgilio el que guio a Lavinia para encontrar el camino marcado por los oráculos y predijo qué sería de su vida poco después de su matrimonio. Lo demás, fue fruto de la investigación e imaginación de esta gran autora.
Les debo la versión completa de la reseña para más adelante.

Susurros de A. G. Howard

Oz Editorial, distribuido por Océano

482 páginas

Año 2014



Sinopsis: "Alyssa Gardner oye los susurros de los insectos y a las flores. Teme acabar en el psiquiátrico, como su madre. La locura recorre su familia desde su antepasada Alicia, la niña que inspiró el País de las Maravillas de Lewis Carroll. Pero ¿y si los susurros de las flores no son alucinaciones? ¿Y si el País de las Maravillas existe y la está llamando? Alyssa descenderá por la madriguera del conejo hacia un mundo mágico, pero también despiadado. Durante su increíble aventura, tendrá que decidir en quién confiar: en Jeb, su mejor amigo, por el que siempre se ha sentido atraída, o en el fascinante y seductor Morfeo, su guía en el País de las Maravillas y con el que lleva soñando desde que era niña”.

La protagonista, Alyssa Gardner, es una chica introvertida con gustos góticos para vestirse, aficionada a las patinetas y dotes para el arte. Sí, ella escucha hablar a los insectos y las plantas y no quiere terminar en un psiquiátrico, atada con camisa de fuerza como su madre; o cometiendo suicidio como su abuela. Es la tátara tataranieta de Alicia Liddell, la niña que con sus historias absurdas inspiró a Lewis Carroll a escribir los cuentos clásicos. El problema es que parece que todas las mujeres descendientes de Alicia padecen una maldición que las arrastra a la locura. Para salvar a su madre Alyssa se mete a la madriguera del conejo y descubre que el País de las Maravillas no era exactamente como lo contó la pequeña Alicia. A pesar de ser el primer libro que escribió A. G. Howard, logra crear un universo complejo, todo un mundo de pesadilla.
Si quieren leer la reseña completa, pueden encontrarla en Huellas de Tinta.

Ahora, hablemos de inspiración

Ambas autoras, Le Guin y Howard, encontraron en sus historias preferidas la fórmula para dar nacimiento a una historia original. Utilizan la ambientación y los personajes y luego cada una usa su estilo para hacer una suerte de "continuación" de la historia de base.
Ambas autoras parten de la misma pregunta, la que viene en el 99,99% de los cursos de escritura como ejercicio para avivar la imaginación: ¿Qué hubiera pasado si la historia continuaba? ¿Qué pasó con Alicia? ¿Qué pasó con Eneas de Troya? Cada autora a su modo, tomando las voces de la tataranieta de una o de la esposa del otro, va rellenando los huecos dando una visión más amplia de la historia original.
No la sobrescriben, la amplían.
Agregan personajes y situaciones sin modificar la historia base más que una sola cosa (y casualmente es la misma y de la que hablaré más adelante). 

Los personajes

Es sorprendente que en ambas historias los personajes conocen la obra original que les da razón de ser. 
Lavinia conoce el poema de la Eneida porque el fantasma de Virgilio le contó sobre él. Se sabe parte de esos versos y los usa como guía. Saber que Virgilio vivirá en un futuro lejano y que ella puede llegar a ser sólo un invento de su imaginación no parece ser un problema, porque para ella su vida es real y los dioses obran milagros incomprensibles para los mortales.

Mientras, Alyssa lee y relee los libros de Carroll buscando las respuestas que puedan ayudarla a ella o a sus seres queridos. Puede que en el mundo haya realmente descendientes de Alicia Liddell porque ella fue una persona real, más allá de que sus aventuras no lo fueran. O quizá sí. Y quizá para los descendientes de Alicia Liddell el país de las maravillas sea tan real como la mismísima Inglaterra.

Ese juego entre personaje y autor es sorprendente. Jugar con el "¿qué habrían hecho Lavinia o Alicia?" "¿Qué habría escrito Virgilio o Carroll?" Sé que es un ejercicio común. En este mismo momento estoy recordando una película protagonizada por Robin Williams que hace ese mismo juego con Peter Pan.

El estilo

Es en este punto donde encuentro las modificaciones a la historia original. El manoseo de una obra clásica, para decirlo de forma burda. Ambas autoras admiten que modificaron el ambiente en que originalmente se desarrollan las respectivas historias para darle más oscuridad, para volverlo un mundo duro y primitivo.

Le Guin admite que obvió el lujo y la sostificación que Virgilio le imprimió porque quiso mostrar la Roma primitiva, la de madera y ladrillo que no era más que una aldea pobre y mugrienta cerca de siete colinas. En el sigo XIII A. C. no había en esa región civilización en la forma en que la conocemos, los bosques nativos daban sus últimos respiros antes de que las grandes ciudades arrasaran con ellos, el temor a los espíritus y el respeto a las tradiciones familiares eran más poderosos que los dioses que trajeron consigo los extranjeros conquistadores. No había joyas, ni oro, ni coronas, ni grandes palacios. Le Guin quiso retratar a un pueblo pobre y salvaje.

Howard cuenta que se preguntó cómo habría sido el país de las maravillas si su sutil oscuridad hubiera tenido más protagonismo. Si Alicia Liddell en realidad hubiera caído por la madriguera de un conejo y conocido el país de las maravillas no pudo haber interpretado correctamente lo que veía debido a su corta edad. Tal vez no le contó a Carroll que las flores gigantes que vio no sólo eran histéricas, sino que además eran antropófagas. Tal vez no siguió a un conejo blanco, sino a una pequeña criatura peluda con cuernos largos como orejas. Quizá Carroll conocía la verdad pero quiso suavizarla para que la pequeña Alicia dejara de tener pesadillas. Esta autora muestra al país de las maravillas como un mundo salvaje y despiadado lleno de peligros.

 En resumen

Para escribir una historia utilizando la hipótesis fantástica habría que tener en cuenta:
Primero, elegir una historia que te guste mucho y de cuyo contexto tengas suficiente información o, en su caso, posibilidades de conseguirla. Yo no podría conseguir tanta información histórica, geográfica y arqueológica como la que necesitó Le Guin para su historia, pero así podría buscar a alguien más accesible, como Carroll.

Segundo, hacer una simple pregunta ¿Cómo hubiera continuado?
Para seguir la misma línea de estas historias, los personajes deberían conocer la existencia de la obra original y si es posible, darle importancia al autor de dicha obra en el desarrollo de la trama.

Tercero: no temas darle tu propio estilo a la nueva historia. 
Están permitidos pequeños cambios de ambiente o en la descripción de los personajes, siempre que puedas justificarlos sin cambiar sustancialmente la obra original.

No parece difícil si se pone así.
Probemos.
Abro la página de Temátika en la sección de libros clásicos y lo primero que aparece es... El Quijote de la Mancha, pero no lo he leído, así que... me quedo con Los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas. Da la casualidad que también he leído Veinte años después, así que ya tengo mi elegido.

Supongamos, pues, que tenemos a un tataranieto de Aramis, que allá por el 1800 y pico descubre que Dumas dejó pistas escondidas en los libros para encontrar el tesoro que el gemelo de Luis XIV (el hombre de la máscara de hierro) le dio como recompensa al mosquetero por su ayuda. Ya que estamos en la época victoriana, le podemos cambiar un poco el ambiente y agregarle toques steampunk con máquinas complejas, trampas mecánicas y artefactos a vapor, así le agrego mi estilo.

Mmmm... ya me están empezando a aflorar las ideas.

¿Te pasa lo mismo?

¿Conoces alguna otra historia narrada con este sistema? 

 

Vamos, vamos ¿quién más se anima a poner en práctica la hipótesis fantástica?

 

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